El sueño de la Casa Santiago Uno pasto de las llamas
El Aula Multiusos que, paso a paso y con materiales donados por particulares, habían construido educadores y chicos del centro desapareció pasto de las llamas la noche del domingo. Hablamos con Javier Polo, uno de los profesores de Santiago Uno, que nos cuenta lo sucedido, mientras que su director, Garrote, reconoce el incierto futuro del proyecto.
La Casa Escuela Santiago Uno labraba un “sueño” en el municipio de Gomecello desde el año 2019, cuando el Padre Romo les cedió su quesería Mil Caminos, junto a su rebaño de ovejas, con la condición de que siguieran su legado. Desde entonces jóvenes de la escuela se formaban allí como pastores y queseros. Todos ellos menores con dificultades varias para salir adelante (por provenir de familias con bajos recursos económicos, inmigrantes sin papeles, jóvenes que deben cumplir medidas judiciales, otros bajo la tutela de instituciones por medidas de protección a la infancia…).

El aula en llamas y el aspecto tras ser sofocado el incendio
Junto a la quesería y para darle soporte formativo, construyeron poco a poco un Aula Multiusos donde impartir cursos y talleres a los chicos y donde organizar diferentes actividades para la sociedad, como ferias y charlas.
Durante más de dos años los chicos y los monitores del centro se han afanado en poner en pie la bioconstrucción, de manera voluntaria, con materiales ecológicos, principalmente donados por particulares: madera, adobe, alpacas… que ardieron rápidamente tras declararse el incendio, del cual se están aún esclareciendo las causas. Al menos solo hubo que lamentar daños materiales, pues en ese momento no se encontraba nadie en el recinto.
Igualmente todo el equipo del centro se encuentra especialmente apenado, entre ellos su director, Jesús Garrote, que no ha dudado en elaborar un escrito en el que recoge la historia de este complejo y su desafortunado final. En esas páginas también reconoce lo difícil de la viabilidad del proyecto pues “aunque se producían 10.000 kilos de queso exquisito, no se podían cubrir todos los imprevistos“. Del mismo modo, denuncia la falta de apoyos y el exceso de burocracia para gestionar los fondos europeos, afirmando que “el 60% de ellos se pierden por las condiciones imposibles y los miles de folios en inglés que deben cumplimentarse”.
Cuando nos enteramos de este bonito proyecto, desde esta revista digital quisimos aportar nuestro granito de arena dando visibilidad a una iniciativa sin la cual muchos jóvenes sin oficio estarían abocados a vivir en la calle. Por ello en los Premios Hosteleriasalamanca.es 2022 entregamos a Jesús y a Javier el galardón de Iniciativa Solidaria, premio que aúna gastronomía y fines sociales y que compartieron ex aequo con las otras dos candidatas. Allí pudimos ver en sus ojos la pasión e ilusión que han puesto en este proyecto que se abarca dentro de la Cooperativa Puentesan, creada para gestionar todo el complejo de Gomecello.

Imagen sup: Jesús Garrote en el centro y el educador Javier Polo (segundo por la izda) en los Premios Hosteleriasalamanca.es 2022 el pasado noviembre
Imagen inf: Jesús Garrote, director de Santiago Uno, tras recibir el premio Iniciativa Solidaria
Hoy más que nunca Santiago Uno necesita de la ayuda de toda la sociedad, aún no saben cómo proseguirán según os cuenta Polo: “es un mes muy malo y se necesita mucha colaboración y apoyos económicos, estamos valorando varias ideas pero hasta septiembre no podremos empezar a avanzar”. Lo que más resuena en su cabeza es organizar un crowdfunding para recaudar fondos y volver a empezar de cero, eso es lo único que tienen claro. Volverán a construirlo. El cómo y el cuándo dependen de todos nosotros.
https://casaescuelasantiagouno.es/